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Tránsito de Venus
Día del tránsitoFinalmente, después de una larga espera (a la que ninguno de los que en realidad hubieran querido esperar sobrevivió esos 121.5 años), llegó el momento del famoso tránsito de Venus, 8 de junio de 2004, que en realidad por poco no vemos por las peripecias que afrontamos en las semanas anteriores. Abril fue un mes más o menos tranquilo y ligeramente seco. Mayo, mes antes del tránsito, comenzó el día 1ro. con un poco de lloviznas para alegrar a aquellos que, en vez de celebrar el día mundial de los trabajadores, prefieren coger su chubasco para la buena suerte (si es que eso, en vez de un resfriado, trae alguna). Y tal fue su suerte, de hecho, que luego por poco no para de llover. Casi empatamos el récord de Noé, porque en toda esta área del Caribe (Puerto Rico y La Española) tuvimos no menos de 25 días de lluvias casi interminables. Con el final del mes, al menos, las lluvias cesaron (ya cuando estaba por cambiar mi auto por un bote de vela) y comenzó a abrirse el cielo. Aproveché, entonces, para seguir los pasos a Venus tan pronto logré divisarlo a través de las nubes, pues ya había perdido muchísima altura y apenas tenía iluminado un 4% de su faz. Hasta el 4 de junio (sólo 4 días antes, y un 2% de iluminación) estuve observando al planeta todas las tardes, hasta que ya no me fue posible hacerlo. Traté de fotografiarlo varias veces, pero nuestra atmósfera y la tan poca altura del planeta impidieron que lograra buenos resultados. Y luego, en ese último fin de semana, el panorama comenzó a cambiar: los pronósticos meteorológicos auguraban la llegada de una onda para esos días. Aparentemente, la onda pasó, pero casi desapercibida, ocasionando un leve aumento en la nubosidad y algunos aguaceros esporádicos. Dicha actividad se prolongó hasta el lunes, día antes del tránsito, para cuando ya había trazado algunas estrategias a seguir en caso de que el horizonte este amaneciera cubierto de nubes. El comienzo del tránsito, que no sería visto desde aquí, sería transmitido por Internet desde varios puntos del planeta. Esperé hasta la 1:00 a.m., hora local, para disfrutar, desde mi casa, de esos primeros dos contactos. De todos los sitios disponibles, sólo unos pocos funcionaron (desde acá), pero la rápida congestión de visitantes parece que los agobiaron, y pronto comenzaron los problemas. Ni el DSL fue suficiente para ver imágenes de aquella esquina del Sol por donde se adentraba la silueta de Venus irregularmente. Así que, cerca de una hora después, decidí mejor acostarme y descansar por dos horas y media antes de que tuviera que levantarme para hacer mis preparativos oficiales. A las 4:30 a.m. volvía a estar de pie, sin negar que más eran las “ganas” de haberme quedado durmiendo. Luchando en contra de ese llamado, preferí arriesgarme y salir hacia El Escambrón (San Juan), a reunirme con otros madrugadores. Una llamada a las 4:50 a.m. de Víctor Kareh me alentó a darme prisa, y aunque tardé un poco más de lo estimado, a las 5:20 a.m. ya iba de camino. Salí “como una centella” y llegué al lugar justo a la salida del Sol, a eso de las 5:50 a.m. Un grupo de entusiastas aficionados de la Sociedad de Astronomía de Puerto Rico y dos equipos de telerreporteros de canales locales de televisión, Univisión Puerto Rico (Canal 11) y Televicentro (Canal 4) ya estaban listos para comenzar a transmitir en vivo las imágenes que se irían captando los telescopios durante todo el proceso. Montar mi equipo me tomó un par de minutos, y en un “zas” ya estaba disfrutando del evento. He aquí dos fotografías de la primera media hora. Cliquée cualquiera de ellas para verlas más grande. Como a las 6:45 a.m., aproximadamente, llegó hasta mí alguien (David McQuade) que, procedente de la Florida, traía una "laptop" y una Philips TouCam Pro con intención de grabar el evento. Había planeado sus vacaciones para venir a Puerto Rico y, de paso, disfrutar de minutos adicionales a los que habría gozado desde su lugar de origen. Sin embargo, después de haber volado hasta acá, se percató de que había olvidado su filtro solar en casa (¡ups!). Por suerte, se topó con el nombre de la Sociedad de Astronomía de Puerto Rico en Internet, contactó a alguien del grupo y se enteró de dónde estaríamos observando el evento. Por suerte nos encontró justo a tiempo. Sin mucho que pensar y poco tiempo que perder, pareamos los equipos para aprovecharnos uno del otro y filmar los últimos minutos del show. La foto a continuación, muestra el momento del tercer contacto, 7:06 a.m., hora del Atlántico. La misma fue captada con mi telescopio Maksutov-Cassegrain de 102mm, f/12.7 y el filtro solar, y con la ToUCam Pro y la "laptop" de David. Púlsela para ver una serie de fotos mostrando la secuencia del evento.
El tránsito finalizó cerca de las 7:30 a.m., y según se perdió la silueta de Venus en el espacio inmediato al Sol, así mismo cada cual recogió su equipo, unos en dirección a sus trabajos para cumplir con las tareas del día, otros en dirección al McDonald's más cercano para cumplir con los pedidos del estómago. Las GRACIAS más grandes van para el cielo, que se mantuvo despejado y sereno durante toda la magnífica "velada". |