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Oposición de Saturno
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Hoy fue un día astronómicamente exitoso. En la mañana, temprano, me puse a escribir un artículo sobre técnicas de observación solar, que incluiré en este sitio una vez lo hermosee y le imparta algo de lógica. Luego, cerca del mediodía, saqué el telescopio pequeño para ver el Sol, lo que logré por unos breves instantes (no había mucho que observar). Y en la noche, esperando que el mal tiempo que dominó el clima en estos días no "aguara" las primeras horas de la noche, hice planes desde temprano para ver a Saturno, lo que también logré, lo que verán por el resto de esta narración. Lamentablemente no tuve suficiente tiempo para hacer más de lo que pude, y cuando más emocionante estaba todo, el desgraciado techo de una casa (la mía) decidió taparme el planeta. Como vivo en un segundo piso, la grandísima mayoría de mis observaciones son hechas desde el balcón, que, afortunadamente, rodea casi toda la estructura. Esto implica que una vez los objetos alcanzan cierta altura, hay un lapso de algunas horas en que transitan de un lado de la casa al otro; tiempo muerto, si me preguntan, en el que, o aprovecho la ocasión para mirar otros objetos, o me desespero pensando lo claro que está el cielo en esos instantes (como suele suceder) y yo sin poder hacer algo más. Pues eso es lo que acaba de pasar, y es por eso también que me encuentro aquí sentado haciendo estas anotaciones, entre otras cosas. Saturno estaba espectacular, dicho sea de paso (como era de esperarse). A sólo horas de su sonada oposición (de apariencia extremadamente sutil entre lo visible en este día y el de mañana —que habría que imaginar si Mr. O'Meara lograría detectar—), un frente frío había decidido mudarse al trópico y pasar unos días de veraniego invernal en estas costas. Afortunadamente, Mr. Ice decidió visitar otros lares, y ha dejado una atmósfera diáfana que visitan con frecuencia algunas aventuradas nubes más veces que cuando. Pero volviendo a Saturno, que es el punto de interés... En los breves instantes que tuve para echarle una miradita (breves porque una cola algo extensa de "astrónomos improvisados" no tardó en alinearse detrás de mí para igualmente deleitar sus pupilas), se veía muy bien (aunque al principio algo ondulante), y acompañado de varias de sus múltiples lunas.
Posteriormente: logré trabajar con los vídeos capturados de Saturno, y como adelantara, no son nada alagadores, pero (1) para ser la primera vez, (2) considerando que el telescopio no había alcanzado el necesario equilibrio termal, y, por supuesto, (3) la imagen bailaba como un trompo, (4) que observaba desde uno de los peores lugares y momentos para esta tarea y (5) ya Saturno estaba entrando en el territorio del techo, como tengo señalado, la foto quedó más que decente. El telescopio que utilicé fue el G-9¼, pero en términos prácticos, la mayor parte de la apertura, para este momento, lo que captaba era la orilla del techo de la entrometida casa, así que más bien funcionaba como uno de no más de 100mm ó 90mm, en el mejor de los casos. Con todo y eso, los tres anillos se ven con relativa facilidad, se capta claramente la División de Cassini, varios trazos de bandas de nubes, en especial la Banda Ecuatorial Sur, y una marcada zona polar sur, y todas las demás zonas que quedan entre ellas. En la foto, el sur queda hacia arriba. La imagen en la foto se ve muy difusa debido al vaivén que producía el desequilibrio termal; tampoco se le ha hecho ninguno de los procesamientos digitales que usualmente se practican a estas fotografías digitales, por lo que podría pensar que mejoraría algo si lo hago. Visualmente, en cambio, en los últimos momentos de tranquilidad, la imagen logró estabilizarse suficiente, y todos los rasgos adquirieron una estupenda definición. Lamentablemente, como he dicho, la emoción llegó prematuramente a su fin, y ahora espero por otra ventana de cielos despejados para, nuevamente, poner en práctica lo poquito que pude aprender en este breve ensayo.
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