AstroNotasv5.0
Navegación
IP
Address Location
Oposición de Marte 2003
Qué se puede observar en telescopios aficionados

Por la posición de Marte respecto a la Tierra, su proximidad permite que, uno de los primeros "descubrimientos" que hagamos sobre este planeta sea que no veamos un círculo completamente iluminado, sino que advirtamos fases en el planeta, aunque no el ciclo completo que experimenta la Luna, Mercurio o Venus. A pesar de sus incontables formaciones geológicas, su distancia a nosotros no permite que podamos discernir las sombras que proyectan dichos rasgos, como ocurre con las montañas de la Luna. Más bien, experimentamos lo que sucede durante la Luna Llena: el Sol ilumina al cuerpo desde arriba, lo que impide que se proyecten sombras, y sólo podamos observar marcas producidas por albedo (diferencias en brillo), como es el caso de los mares lunares.

A pesar de que se habla de un diámetro de 25.1" —que puede parece grandísimo— en realidad es bastante pequeño: el equivalente a ver a una bola de baloncesto desde una milla (1.6 km.) de distancia.

Entrenamiento es la palabra clave en este caso: entre más tiempo se pase observando al planeta, más detalles podrá detectar eventualmente. Un observador dedicado habría comenzado sus observaciones desde febrero, cuando Marte excedió los 6" de diámetro. Un observador ocupado —como la gran mayoría de nosotros— lo habría hecho desde mayo, cuando el diámetro superó los 10", o desde junio, si sus compromisos profesionales eran de vida o muerte. Un observador vago debería haber comenzado, por lo menos, a finales de junio, cuando el diámetro alcanzó un tamaño aparente significativo. Los demás observadores, que no vamos a clasificar (para no ser ofensivos) estarán esperando a agosto, para que la cosa se le haga fácil. Estos últimos no se han percatado de que han perdido el valioso tiempo de entrenamiento. Todo aquel que haya comenzado antes, tendrá una gran ventaja al momento de detectar detalles superficiales y cambios atmosféricos.

Los siguientes rasgos deben ser visibles en telescopios tan pequeños como las 3 ó 4 pulgadas (90mm ó 102mm) de apertura. Entre mayor sea la apertura del instrumento, mejor y más clara será la definición y el contraste de los mismos.

Mapa de Marte
Oprima para agrandar. Mapa preparado por ALPO.

El globo de Marte ha sido dividido en meridianos de longitud y paralelos de latitud semejante a la Tierra. Para las observaciones telescópicas, es importante conocer qué meridiano se encuentra en el centro (referido como el meridiano central) al momento de la observación.

En apariencia, Marte tomará 36 días en completar una vuelta para un observador en la Tierra. Sin embargo, un observador mirando a Marte el mismo día que usted, pero al otro lado del globo terráqueo, tendrá a la vista justo el lado contrario de Marte al que usted esté viendo (de ser posible, pues si es de noche en un hemisferio de la Tierra, en el otro, necesariamente, será de día). Es decir, el meridiano marciano que vea cada observador en la Tierra cambiará según el meridiano terrestre en el que se encuentre el observador. Para detectar cambios atmosféricos, ese hecho puede ser una ventaja, pues al estar viendo casi la misma cara todos los días (excepto 9º que habrán salido y otros tantos entrado), podremos detectarlos rápidamente.

Las capas polares

Cuando enfocamos a Marte con un telescopio por primera vez, la primera “mancha” que apreciamos son las capas polares, ya sea la del norte o la del sur, dependiendo del momento. Las mismas tienen una luminosidad superior al resto del planeta y lucen un brillante color blanco que contrasta fuertemente con el color anaranjado del planeta. Dependiendo de la orientación de Marte, podemos ver la capa polar norte (que es la de mayor tamaño; suele extenderse hasta los 45º cuando es invierno en el hemisferio norte) o la capa polar sur (la de menor tamaño). Según avanzan las estaciones, el hielo en estas zonas comienza a derretirse. Esta reducción se detecta relativamente fácil en telescopios aficionados. En la presente oposición, el polo sur marciano estará orientado hacia nosotros. Esto implica que sólo podremos ver la capa polar sur.

Mayo y junio fueron meses en que la capa polar sur se mostró en toda su extensión. Durante julio, agosto, septiembre y octubre, meses de verano en Marte, le hielo en la capa se irá derritiendo hasta sólo quedar un pequeñísimo óvalo. Mientras eso sucede, la capa polar norte, por su parte, irá extendiéndose porque será el invierno en el hemisferio norte. No obstante, no podremos ver esos últimos cambios porque la inclinación del planeta no lo permitirá. Para noviembre, diciembre y el comienzo del 2004, el CO2 y el vapor de agua en la atmósfera sur comenzarán a congelarse durante el otoño marciano, exhibiendo un crecimiento paulatino de dicho casquete.

Se supone que estas capas polares son visibles en instrumentos de 2 pulgadas (50mm) de apertura en adelante y a cualquier aumento. En teoría, y de ser así, hasta podrían verse en binoculares 10x50mm en adelante. Personalmente, no he logrado evidencia de eso.

Marcas oscuras y zonas claras

Después de las capas polares, hay una serie de manchas de albedo (los antiguos canales y demás zonas) que son fáciles de detectar. Las oscuras responden a regiones cubiertas por material basáltico expelido por erupciones volcánicas en el pasado, mientras que las claras son regiones en las que predomina el polvo fino que arrastra el aire continuamente.

A medida que ocurren tormentas de polvo, estos rasgos suelen cambiar de tamaño, forma y hasta color. Se ha detectado que Syrtis Major, por ejemplo, también cambia según las estaciones: regularmente, se vuelve estrecho en perihelio y más ancho en afelio, usualmente en el lado este. En los últimos años, las regiones oscuras han cambiado muy poco, excepto cuando varias de ellas han sido cubiertas por polvo tras alguna tormenta de polvo.

Solis Lacus, una mancha circular u ovalada, es conocido como "El Ojo de Marte". Tithonius, al norte de Solis Lacus, es la región donde se localiza el Valles Marineris, un enorme cañón que tiene la misma longitud que los Estados Unidos de costa a costa y sobre tres veces más profundo que el afamado Cañón del río Colorado, en el estado del mismo nombre. Valles Marineris se formó por movimientos del terreno y corrientes de agua. Desde Phaetontis y Electris, al suroeste de Mare Sirenum la sonda soviética Mars 3 transmitió por 20 segundos antes de “desaparecer” en 1971. La amplia región de Tharsis, al norte de Mare Sirenum, es una de las más espectaculares del sistema solar. Es cuna de los gigantescos volcanes marcianos, como Mons Olympus, visible en los telescopios de aficionados que cuenten con más de 8 pulgadas (200mm) de apertura. Dicho volcán luce como una manchita ligeramente oscura en ocasiones en que la atmósfera terrestre está excepcionalmente buena. Es tres veces más alto que el Monte Everest. Tanto material volcánico se ha acumulado en Tharsis a lo largo de la historia geológica marciana, que toda el área se levanta 6 millas (9.6 kms.) sobre el nivel general. La otra región volcánica importante se conoce como Elysium.

Meridiani Sinus lleva ese nombre porque marca el meridiano cero en Marte, el equivalente a Greenwich en la Tierra. Margaritifer Sinus es el punto donde comienza el canal Oxus, el más “famoso” de los canales de Lowell. A pocos grados al oeste de la punta sur de Niliacus Lacus se encuentran los restos de la nave Viking 1, que “amartizó” en Xanthe, región de Chryse Planitia, en 1976.

La planicie de Hellas es uno de los cráteres de impacto por meteorito más grandes en el sistema solar. Mide alrededor de 1,100 millas de diámetro, 300 más que el Mare Imbrium en nuestra Luna. Probablemente, fue causado por el impacto de un objeto de más de 100 millas de largo. Syrtis Major se localiza al norte de Hellas, y es la mancha más famosa del planeta. Cuando se invierte la imagen, guarda cierta semejanza con la forma del contienente africano en la Tierra. Utopia, una región clara cercana al polo norte, fue el lugar donde decendió la Viking 2 en 1976. Casi no se ve en esta oposición porque se encuentra en el extremo norte.

A las manchas oscuras generalmente se les llama mares, según se hace en la Luna , justamente porque se creía que eran formaciones similares a éstas. A las claras, en cambio, se les llama desiertos o continentes. Hoy en día se usan los términos planicie, tierra, etc.

Nubes, bruma y niebla

A pesar de que la atmósfera de Marte tiene tan sólo 1/100 la densidad de la atmósfera terrestre, los astrónomos aficionados podemos ver muchos cambios atmosféricos significativos en nuestros instrumentos. Cuando el hielo de las capas polares se derrite, aumenta la cantidad de nubes de vapor de agua y niebla en ciertas regiones de Marte. Son más características, por ejemplo, en los bordes de las capas polares y en las zonas medias, cercanas al ecuador, donde suelen desarrollarse nubes orográficas (circulares) alrededor de los grandes volcanes. Aunque, generalmente, estas montañas no son directamente visibles desde la Tierra, su presencia puede identificarse por la detección de estas nubes.

Para que podamos ver formaciones nubosas fácilmente, el diámetro aparente del planeta debe superar los 12", medida que superó el pasado mes de mayo.

Las nubes suelen verse de color pálido o blanco. La niebla, por su parte, es más frecuente cercana al limbo, ya sea por el lado del amanecer como en el atardecer (en esas regiones, como en la Tierra, estamos viendo a través de más cantidad de atmósfera); suele tener un color azulado. Ocasionalmente, también es frecuente observar niebla mañanera en los grandes valles. A medida que avanza el día, dicha niebla suele desaparecer.

Misterio del Violet Clearing

Entre la primavera y antes del comienzo del verano marciano, la atmósfera de Marte se hace más clara o transparente a la luz azul o violeta, permitiendo detectar, con filtros de dichos colores, ciertos rasgos que en otros momentos son imposibles de ver. Este fenómeno todavía es un misterio para los científicos.

Tormentas de polvo

Otro fenómeno fascinante y fácil de ver desde la Tierra son las enormes tormentas de polvo. Generalmente, permanecen localizadas en áreas restringidas de menos de 2,000 kilómetros de extensión. Otras veces, pueden alcanzar proporciones globales y cubrir todo el planeta, inclusive los polos. Generalmente, ocurren durante el verano y el otoño. La última de estas tormentas globales ocurrió en la oposición del 2001, y por varias semanas (justo en el mejor momento) sólo se podían ver, tenuemente, las capas polares. Afortunadamente, estas tormentas globales suelen ser raras.


Efectos de la tormenta global en el verano de 2001.
Arriba, foto tomada por el Telescopio Espacial Hubble.
Abajo, como lucía, antes y después, en telescopios aficionados.

Frecuentemente, estas tormentas se inician en la región conocida como Hellas, donde el polvo es abundante. En telescopios de aficionados, se ven como manchas ligeramente más claras que el resto de la superficie del planeta. Debido a la poca densidad de la atmósfera, para que se formen las tormentas de polvo se requiere que el viento sople 10 veces más fuerte que en la Tierra.

Un fenómeno asociado a las tormentas es la aparición momentánea de manchas oscuras que por lo regular no se ven. Aunque no se sabe con certeza a qué responden, muchos opinan que se deben a las sombras que producen las enormes nubes de polvo. En otros casos, pueden ser picos de montañas que sobresalen entre las nubes. Similarmente, cuando termina una tormenta es un período interesante porque pueden detectarse cambios en la superficie, según algunas marcas quedan cubiertas de polvo o, lo contrario, que la tormenta haya disipado el polvo depositado sobre ellas, y ahora sean más evidentes.

Durante la presente temporada ya se han formado, al menos, dos tormentas vistas en telescopios pequeños: una en mayo (de la cual casi nadie se percató) y otra a principios de julio, que duró casi dos semanas. Según los expertos, es muy probable que otras tormentas (y de proporciones mayores) puedan desarrollarse en agosto y septiembre.

Volcanes

En ciertos momentos, cuando el planeta está cerca de la tierra, es posible detectar, en telescopios aficionados, las grandes montañas que se elevan a kilómetros sobre la superficie del planeta. Los grandes volcanes de la región de Tharsis (Olympus, Ascreaus, Pavonis, Arsia y Elysium Montes) son los más fáciles de detectar.

Fobos y Deimos

Marte tiene dos diminutos satélites naturales que se cree que fueron dos pequeños asteroides que, en tiempos remotos, fueron capturados por la gravedad marciana y puestos en órbita alrededor del planeta.


Fobos

Asaph Hall

Deimos

 

Descubiertos en 1877 por Asaph Hall y George Anderson (U.S. Naval Observatory), ambos satélites son difíciles de observar, no porque sean muy pequeños o muy tenues (ambos aspectos, de todos modos, son una realidad), sino porque están muy cercanos al planeta. En agosto, Fobos, la mayor de las lunas, brillará a una magnitud de 11, mientras que Deimos, la menor, lo hará a 12. En teoría, ambas podrían captarse en telescopios pequeños. Sin embargo, Marte alcanza una magnitud de entre –2.9 y –3.0 en sus oposiciones favorables, como la actual. Esto provoca que la luz reflejada por las pequeñas lunas se pierda en el brillo del planeta, ocultándolas de la vista de la gran mayoría de los astrónomos aficionados.

Un truco que debe ayudar en la detección de estos cuerpos es el siguiente: conozca de antemano la posición de las Fobos y Deimos. Cubra la luz del planeta con un bloqueador casero, que provoque un eclipse artificial. De esta forma, la luz de las lunas podrá llegar hasta nosotros más cómodamente.

Todo el contenido de este sitio web es original. Copyright ©JLMG.