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ARTÍCULOS
Una visita a Taurus Juan Luis Martínez
EN LA ÉPOCA DE INVIERNO, cuando los cielos están libres de toda la bruma que los arropa durante todo el verano, tenemos un gran número de estrellas brillantes que forman varias de las constelaciones más conocidas de esta temporada, entre ellas Orión y el Can Mayor. Además de éstas, hay una constelación que, por su figura, es más difícil de identificar pero que dos grupos de estrellas marcan su presencia: Taurus. El amplio grupo de las Hyades, con su llamativa estrella anaranjada (Aldebarán), y las Pléyades (comúnmente confundidas como la "pequeña cacerola"), captan la atención del observador, haciendo que éste contemple, detenidamente, estos dos cúmulos y se olvide de trazar, en las estrellas, la figura del toro. Así como "involuntariamente" estos grupos nos hacen obviar dicha figura celeste, opacan la existencia de otros objetos de menor tamaño que se localizan en esta constelación, entre ellos la mejor conocida Nebulosa del Cangrejo ("Crab Nebula") y NGC 1514, una nebulosa planetaria no tantas veces observada. La Nebulosa del Cangrejo es uno de los remanentes de supernova más observados por los astrónomos aficionados. Su brillantez, que permite que pueda verse con facilidad, la convierte en uno de los objetos favoritos de muchos observadores. De hecho, fue esta nebulosa la que motivó al propio Charles Messier a iniciar su famoso catálogo. Por ello, esta nebulosa es el primer objeto de la lista. El interés principal de este personaje del mundo astronómico era descubrir y observar cometas, y mientras eso hacía el 12 de septiembre del año 1758, se topó con esta nubecilla cerca del cuerno sur de Taurus. Así dio comienzo a su muy conocida lista con el propósito de que los astrónomos, en el futuro, no confundieran a estos objetos con cometas. Sin embargo, no fue él el descubridor de M1, sino que lo fue el inglés John Bevis unos 27 años antes (en 1731). M1 es conocida, además, por ser uno de los primeros objetos cuyo origen se ha estudiado y se ha establecido con mayor probabilidad. Estudios que se han hecho desde comienzos de siglo, basados en la distancia y el índice de expansión del material de la nebulosa por el espacio, sugieren una edad aproximada de 900 años. Junto con este detalle, varios récords antiguos de hace poco más de 900 años, nos dicen de la aparición, en 1054, de una estrella nueva de gran luminosidad muy próxima a la localización actual de esta nebulosa. Las crónicas chinas señalan este evento para el 4 de julio de dicho año (y prolongándose por casi dos años hasta desaparecer en el período de marzo a abril de 1056). Dibujos en unas cuevas de Arizona, hechos por los indios que habitaron esa región durante esa época, presentan una estrella muy brillante bajo la luna creciente; y cómputos recientes indican la presencia de una luna creciente unos 2° al norte de la posición actual de M1, corroborando dicho cuadro. En nuestros tiempos, cuando enfocamos los telescopios a menos de 1° al noroeste de zeta Tauri vemos el resultado de aquella gran explosión ya tantos años ocurrida. Con una magnitud de 9.0, M1 es visible en cualquier instrumento. Unos binoculares muestran un pequeñísimo objeto casi imperceptible y difícil de identificar. Esta tarea requiere que sea una persona con experiencia y que haya observado anteriormente este objeto, especialmente si los binoculares son 7 x 50. De lo contrario, más bien necesitará una buena imaginación. Con telescopios, la nebulosa es más que evidente. Con poco aumento, se observa una pequeña nebulosidad con una forma ovalada dentro de un campo de visión poblado de estrellas. Según se da mayor aumento, se eliminan algunas de las estrellas del campo de visión, y la nebulosa se puede definir fácilmente. En telescopios de 6 pulgadas, además de la forma ovalada, se detecta una mayor luminosidad hacia el centro del objeto, mientras que con telescopios de más abertura (sobre las 10 pulgadas) se comienzan a distinguir algo de los filamentos característicos que evidencian las fotografías de este objeto. Menos conocida que M1 es NGC 1514: una nebulosa planetaria producto de un proceso de evolución parecido al de la explosión de una supernova. Localizada próxima al borde con Perseus, está a unos 2° al norte de psi Tauri, una estrella de quinta magnitud (si es difícil encontrarla usando esta estrella como punto de referencia, se puede utilizar a zeta Persei, de la que la separan unos 5°). A pesar de ser algo pequeña (si se compara con M1) y tenue (magnitud de 10.8), ésta exhibe unas variaciones en brillo poco comunes en un objeto de este tamaño. Su estrella central es fácil de ver por ser de octava magnitud. Cuando se le observa por el telescopio, la nebulosidad cercana a la estrella se muestra muy tenue. Más hacia el exterior aumenta su luminosidad, y la nube va formando un aro alrededor de la estrella. Si se le da un aumento moderado, se observa que dicho aro se corta en tres pedazos de distintos tamaños y un poco irregulares; el que se orienta hacia el sudeste es el más brillante e interesante porque, además, se extiende hacia el interior, aproximándose a la estrella. Esta nebulosa parece una versión extremadamente miniaturizada de M20, en Sagitario. Es muy probable que con telescopios de 10 pulgadas de abertura o más NGC 1514 resulte ser uno de los objetos de este tipo que revele tantos detalles. Es muy cierto que la belleza de los objetos celestes más grandes y más luminosos nos mueve a que los observemos más frecuentemente y con mayor fervor. Sin embargo, cuando los objetos son menos fáciles de observar y más desafiantes, recompensan la pérdida en brillo con la satisfacción de haberlos encontrado. Además, superar las dificultades es uno de los sentimientos más gratificantes en la vida. ![]() |