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ARTÍCULOS
Vestigios de estrellas Juan Luis Martínez DE LAS SIMILITUDES QUE SE PUEDEN encontrar entre las estrellas y los seres vivientes, hay una que salta, inmediatamente, a la vista: ambos nacen y mueren. Cierto es que el desarrollo de este proceso es distinto en uno y otro, pero he ahí una clara coincidencia. Otro paralelismo aparece en el último punto de su existencia, o sea, en la muerte: de la misma manera que los seres vivientes que existieron hace miles y millones de años atrás han dejado fóciles com evidencia de su pasado, así mismo las estrellas dejan sus señales. El aspecto de esas huellas depende, en principio, de la cantidad de masa que tenía la estrella al momento de iniciar el período que la llevará al colapso. Por eso, son distintos los objetos que se pueden producir. El patrón o modelo de comparación que se utiliza como unidad de medida de la cantidad de masa en una estrella es nuestro propio Sol (1.99 x 1033g – la masa de nuestro astro – equivalen a 1 sol). Si al momento en que la estrella ha hecho reaccionar todos los elementos que le servían como combustible para generar energía y se ha producido hierro en su interior, ésta aun mantiene una masa de, al menos, 6 soles (este límite no está claro), la fuerza de gravedad hace que la estrella colapse hacia el interior (implosiona), lo que luego ocasiona que ese material "rebote" y la estrella explote como una supernova. Por su parte, si la estrella cuenta con una masa menor a la señalada, otros mecanismos, principalemente el viento solar, hacen que pierda sus capas exteriores, dejando sólo la parte central, muy densa, que se convierte en una enana blanca. Estos procesos de la evolución estelar son mucho más complicados e interesantísimos de lo que aquí han quedado expuestos; y mucho más: tampoco terminan ahí. Sin embargo, eso es suficiente para nuestro propósito, pues ya la estrella ha liberado una cantidad de material al espacio que, al paso de los años (en el orden de los miles), viene a ser observable, en el primer caso, como un remanente de supernova, y en el segundo, como una nebulosa planetaria. Durante las próximas noches, tendremos la oportunidad de observar varios de los mejores ejemplos de estos objetos, entre los que se destacan la Nebulosa del Velo ("Veil Nebula") en Cygnus, y M27, la "Dumbbell Nebula" en Vulpecula. La Nebulosa del Velo fue descubierta, en 1784, por William Herschel. Varias de sus partes han sido catalogadas con distintos números, y a sus partes más tenues nunca le han sido asignados. Su gran tamaño (aproximadamente 3°) no permite que pueda ser observada en su total extensión utilizando telescopios. Esta nebulosa es fícil de localizar debido a que su parte más brillante, NGC 6960, está justo detrás de la estrella 52 Cygni, de cuarta magnitud. (Esta estrella forma un triángulo con zeta y épsilon Cygni, las dos estrellas que marcan el ala sur del cisne). NGC 6960 resulta extremadamente tenue en un telescopio de 6 pulgadas de abertura, y puede que sea imposible visualizarla en uno de 4. Sin embargo, se dice que se puede ver, con dificultad, en binoculares 7x50 (¿alguien se aventura a tratar?). Si se usa un filtro nebular del tipo "narrowband", esta porción resalta sobresalientemente, y podría ser que fuese observable en telescopios de 4 pulgadas. Con el filtro, y en un telescopio de 6, se ve una nubecilla larga que cruza el campo de visión (si el ocular proporciona un campo de no menos de 1°). La estrella 52 Cygni se localiza justo al centro y al borde occidental de la nebulosa. El extremo más luminoso es el que se encueltra al norte de la estrella, y el mismo toma una curva en el punto donde se sobrepone otra pequeña estrella. El extremo sur, por el contrario, es más tenue y más ancho, lo que hace que se confunda, delicadamente, con el espacio profundo. NGC 6992–5, que es la otra porción de la nebulosa que es relativamente fácil de observar, está localizada a unos 2° al este de la anterior. Esta requiere más paciencia para verse, pues es un tanto más larga, ancha y tenue. Aun con el filtro y el telescopio de 6 pulgadas resulta un poco difícil, aunque una vez la vista se adapta a su apariencia, es más fácil observarla. NGC 6992, el extremo más brillante, se encuentra en la región norte del campo de visión, y contiene una estrella muy tenue cerca del centro. NGC 6995, la parte más al centro y extremo sur, es menos brillante y más amplia, confundiéndose sutilmente con el fondo obscuro. Es en este extremo en el que, en telescopios de mayor abertura (sobre las 10 ó 12 pulgadas) comienzan a exhibirse los filamentos que caracterizan a este objeto. Un fondo estrellado se une a la Nebulosa del Velo para convertirla en una de las vistas más espectaculares de todo el cielo nocturno. Pero ninguna de esas estrellas parece ser la que ilumina al remanente, pues hasta el momento ha resultado difícil identificar, con certeza, cuál fue la que generó esta estructura hace aproximadamente 40,000 años. Nuestro segundo objetivo, M27, fue la primera nebulosa planetaria en ser descubierta por Messier, en 1764. (Ese nombre le fue dado más tarde a ese tipo de objeto por el parecido que muchas de ellas guardan conlos planetas Urano y Neptuno cuando se les observa con telescopios). A pesar de que la "Dumbbell Nebula" se localiza en la vecina Vulpecula, esta constelación no es tan atractiva como Sagitta, próxima en el área. De hecho, esta última se constituye en una flecha que casi apunta a M27: la nebulosa se encuentra a unos 3° al norte de gamma Sagittae, la estrella de la punta de la flecha. Una vez se tiene a M27 en el campo de visión, rápidamente se ve su grandiosidad. Por su tamaño y luminosidad, no necesita de un filtro para que puedans ser vistos sus numerosos detalles. Sus dos porciones más brillantes son casi simétricas, mientras que las dos menos luminosas, que parecen huecos en la nebulosa, se diferencian un poco: una es más pequeña y cerrada que la otra. Si se usa un filtro, estos huecos se rellenan con una capa muy tenue, siendo el más pequeño el mejor de visualizar. La estrella central de M27 es de magnitud 14, por lo que requiere un telescopio de abertura moderada (sobre las 10 pulgadas) para identificarla. Aunque M27 ha recibido el nombre de "Dumbbell" (Las Pesas), este es el objeto celeste que más se asemeja a la famosa señal del popular héroe Batman (con un poco de imaginación, claro está). A diferencia de la Nebulosa del Velo, esta planetaria es fácil de observar con cualquier instrumento, incluídos los binoculares. ![]() |