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Nuestro vecino, el Escultor

—Juan Luis Martínez

Como todos sabemos, observar objetos de cielo profundo desde lugares con diferentes grados de contaminación de luz es una de las labores más decepcionantes con que contamos en este hobby. Muchos nos quejamos de ello con frecuencia, y optamos por complacernos con los planetas, que son más resistentes a ese martirio. Lo cierto es que generalmente pensamos que todos los objetos de cielo profundo son, en su mayoría, pequeños y tenues, pero si buscamos con cuidado en los catálogos, encontraremos que muchos de ellos están al alcance de los telescopios aficionados confinados a la ciudad. Ese es el caso de la “Galaxia de Andrómeda” (M31), M33, en Triangulum, y las Nubes de Magallanes (sólo visibles desde el hemisferio sur, desgraciadamente), galaxias todas que pertenecen al llamado Grupo Local, un conjunto de sobre 40 galaxias (el número exacto se desconoce) gravitacionalmente emparentadas al cual pertenece la nuestra.

NGC 55Con lo anterior en mente, podemos imaginar que las siguientes galaxias que mejor veamos serán aquellas que pertenezcan al grupo más próximo al nuestro. Y, efectivamente, sucede así. De hecho, el Grupo Local y el Grupo del Escultor —nombre que generalmente recibe— están tan cercanos que los límites entre ambos no están muy bien definidos. Incluso aún no se sabe a cuál de los dos pertenece nuestra primera parada, NGC 55 (localizada a 5 millones de años-luz), una galaxia del tipo magallánico que tiene más estrellas a un lado que en el otro.

Localizar a NGC 55 es una tarea relativamente sencilla. Mirando hacia el sur, sólo identifique las estrellas Alfa < α > y Kappa < κ > Phoenicis. Luego, trazando una línea imaginaria desde κ a α, extiéndase 2.5° hacia el norte y encontrará una “culebrita” de cinco estrellas de séptima magnitud (utilice el buscador—“finder”—de su equipo). A 1° al oeste de la estrella más occidental de esa cadena encontrará una nubecilla muy alargada, que no es otra sino esta primera galaxia.

A través del telescopio de 9.25 pulgadas (que fue el instrumento que utilicé para todas las observaciones), NGC 55 luce bastante brillante (mag. 7.9). Inmediatamente, es evidente que la mitad de esa galaxia es más brillante que la otra, efecto que se confirma en fotografías. Tan disímiles son esas dos partes, que la más tenue recibió, en el pasado, su propia denominación: IC 1537. Sutilmente NGC 55 me recuerda a M82, en Ursa Major; en un ambiente óptimo para observación, es probable que exhiba ciertas irregularidades en brillo como lo hace aquella otra, pues en ésta también se ven, ocasionalmente, algunas áreas con mayor iluminación. Esto último se ve claramente a mayores aumentos.

NGC 300Habiendo terminado de contemplar a NGC 55, regresamos a la “culebrita” para, de ahí, movernos unos 3.5° hacia el este-noreste, hasta encontrar un par de estrellas de sexta magnitud: Lambda1 < λ1 > y Lambda2 < λ2 > Sculptoris. Algunos 2° más en el mismo sentido, llegamos a nuestro segundo destino: NGC 300. Esta galaxia es de tipo espiral (mag. 8.1), por lo que sin dificultad se detecta un centro luminoso rodeado de un área más tenue (los brazos espirales). Aún cuando no muestra otros detalles prominentes, es posible que, a juzgar por la claridad de su periferia, algo de su estructura espiral pueda detectarse desde lugares oscuros o con instrumentos de mayor apertura.

NGC 247El próximo brinco requerirá cambiar nuestro punto de referencia hacia Beta < β > Ceti, la estrella más sureña de segunda magnitud en la constelación de Cetus. Aproximadamente a 4° al sur de β Ceti, encontramos un triángulo de estrellas de quinta magnitud que debe verse a simple vista desde un sitio relativamente oscuro. Justamente 1° al norte de este triángulo tenemos a NGC 247 (mag. 9.1), otra galaxia espiral orientada de norte a sur. Ésta guarda un ligero parecido a NGC 55, pero es de menor tamaño. Curiosamente, NGC 247 tiene una estrella de novena magnitud sobrepuesta en su extremo sur, mientras que en el extremo norte parece haber un hueco. Visualmente, esa zona es demasiado tenue como para ser apreciable.

NGC 253Partiendo de NGC 247 y moviéndonos en dirección de y pasando el triángulo anterior (algunos 3°), pronto nos toparemos con otra nubecilla, esta vez más fácil de percibir, incluso con binoculares. Se trata de NGC 253, la “Galaxia del Escultor”, la que da nombre (y domina) a este grupo de galaxias. A una magnitud de 7.2, NGC 253 es claramente visible en el buscador de 8x50mm.

Aunque por su orientación casi de canto hacia nosotros no podemos distinguir sus brazos espirales (si estuviese de plano hacia nosotros probablemente se verían mejor que los de M51, en Canes Venatici), éstos forman una halo muy brillante alrededor de un núcleo alargado, que aparentemente tiene una orientación un tanto diferente a la que sigue el resto del cuerpo de la galaxia. Observándola con mayor detenimiento, se comienza a detectar ciertas irregularidades en brillo que evidencian la estructura espiral.

Debido a su tamaño, es recomendable que se utilice poco o moderado aumento con NGC 253, aunque siendo suficientemente luminosa, aceptará cómodamente magnificaciones altas, especialmente en la región central. En el mismo campo de visión, hay varias estrellas de novena magnitud que imparten cierto grado de tridimensionalidad a la vista.

NGC 288Para variar un poco el repertorio (y para finalizar este viaje), a 1.5° al sureste de NGC 253, hallarán un “regalito” de nuestra Vía Láctea: un cúmulo globular poco conocido por la gente de latitudes norte, pero cómodo para nosotros desde Puerto Rico. NGC 288, que brilla a una magnitud de 8.1, está a medio grado del polo sur galáctico. Sus estrellas más brillantes rondan las magnitudes 12 y 13, por lo que ofrece algún grado de resolución, aunque no claramente. Como todo buen globular, con éste también se pueden utilizar mayores aumentos sin desmejorar su imagen.

Así damos fin a nuestra gira por el Grupo del Escultor, aunque bien hubiéramos podido seguir el recorrido por varias otras galaxias que son parte del mismo. Además, por estar mirando hacia el polo sur de la Vía Láctea, región en la que no existe tanta interferencia de polvo y gases interestelares, habría sido posible iniciar otro viaje más allá de nuestra vecindad. Incluso, estuvimos cerca de dos galaxias enanas del Grupo Local, pero éstas, con exigencias especiales, las dejaremos para otra ocasión.

Sobre las fotos:
Las fotografías que originalmente acompañan este artículo (publicado en El Observador de noviembre 2004) fueron tomadas por Daniel Verschatse desde su Observatorio Antilhue, localizado a 100 km. al norte de la ciudad de Santiago, en Chile. Les recomendamos que visiten su sitio Web, en http://astrosurf.com/antilhue/ para que se deleiten con ellas y el resto de su trabajo. Las fotos que aparecen en esta versión electrónica son reproducciones © The Digitized Sky Surveys. Las mismas han sido reprocesadas en Paint Shop Pro para mejorar su calidad.


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